Contexto histórico
Elam se desarrolló en la región de Susiana y las tierras altas del Zagros, en el actual suroeste de Irán, manteniendo durante casi dos mil años una identidad política y cultural propia, distinta de la mesopotámica pero en constante interacción con Sumer, Acad, Babilonia y Asiria.
Sociedad
La sociedad de Elam presentó jerarquías, grupos sociales, actividades económicas y formas de vida características de su contexto histórico.
Política y poder
El poder elamita combinó ciudades-estado y una realeza que en distintas épocas ejerció una notable coordinación territorial, con Susa como principal centro político y religioso. En su periodo neoelamita (siglos VIII-VII a.C.) Elam actuó como potencia regional capaz de enfrentarse a Asiria.
Religión y creencias
Las creencias y prácticas religiosas de su entorno influyeron en la sociedad, la cultura y la legitimidad del poder.
Guerras y conflictos
Elam mantuvo una larga rivalidad con los reinos mesopotámicos: los reyes acadios y ur-III libraron campañas contra Elam, y el elamita Kutir-Nahhunte llegó a saquear Babilonia hacia 1158 a.C., llevándose la estela del código de Hammurabi hasta Susa. Su capital, Susa, fue finalmente arrasada por el rey asirio Asurbanipal en 646 a.C.
Cultura
Elam desarrolló su propia escritura (elamita lineal y después cuneiforme) y una religión con divinidades propias como Inshushinak, además de una notable tradición artística visible en relieves y objetos de bronce y plata.
Legado y transición
Tras su destrucción por Asiria, el territorio elamita fue integrado en el Imperio persa aqueménida, que adoptó Susa como una de sus capitales administrativas y conservó el elamita como una de las lenguas oficiales del imperio, prueba de la persistencia de su legado.


