Contexto histórico

Lidia se desarrolló en el oeste de Anatolia, con capital en Sardes, y alcanzó su apogeo bajo la dinastía Mérmnada, fundada por Giges en el siglo VII a.C., llegando a dominar buena parte de las ciudades griegas de la costa jonia.

Política y poder

Bajo su último rey, Creso (c. 560-546 a.C.), célebre en la tradición griega por su inmensa fortuna, Lidia alcanzó su máxima extensión territorial, controlando gran parte de Anatolia occidental.

Economía

Lidia es tradicionalmente reconocida como el lugar de invención de la moneda acuñada, hacia el siglo VII a.C., utilizando electro (una aleación natural de oro y plata) procedente de los ríos de la región; esta innovación transformaría profundamente el comercio del Mediterráneo y Oriente Próximo.

Guerras y conflictos

Creso, alarmado por el ascenso del Imperio persa aqueménida, atacó a Ciro II tras consultar al oráculo de Delfos, que le advirtió de forma ambigua que "destruiría un gran imperio"; el imperio destruido resultó ser el suyo propio: Ciro derrotó a Creso y conquistó Sardes en 546 a.C., poniendo fin a la independencia lidia.

Cultura

Además de la acuñación de moneda, Lidia desarrolló una lengua y cultura propias, de filiación indoeuropea anatolia, y mantuvo estrechos contactos comerciales y culturales con las ciudades griegas de Jonia.

Legado y transición

La conquista persa de Lidia integró Anatolia occidental en el Imperio aqueménida y puso a los griegos de Jonia en contacto directo con Persia, un factor que contribuiría después a las guerras médicas. La invención lidia de la moneda se propagó rápidamente por todo el mundo mediterráneo.