Contexto histórico

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin se impuso progresivamente sobre sus rivales dentro del Partido Comunista soviético, entre ellos Trotski, defendiendo la doctrina del "socialismo en un solo país" frente a la aspiración de Trotski a una revolución mundial inmediata.

Sociedad

El régimen impuso un control totalitario sobre la vida social, la cultura y la información, con una educación y unos medios de comunicación completamente subordinados a la ideología oficial, y una vigilancia policial constante ejercida a través de la NKVD (policía política).

Política y poder

El estalinismo se caracterizó por la concentración absoluta del poder en Stalin, un intenso culto a la personalidad difundido mediante propaganda, arte y educación, y un terror político sistemático que alcanzó su punto máximo en las Grandes Purgas de 1936-1938, con cientos de miles de ejecuciones y millones de personas enviadas al sistema de campos de trabajo forzado (el Gulag).

Economía

Los planes quinquenales, iniciados en 1928, impulsaron una industrialización acelerada mediante la planificación estatal centralizada, mientras la colectivización forzosa de la agricultura (1929-1933) provocó una resistencia campesina brutalmente reprimida y hambrunas devastadoras, especialmente el Holodomor en Ucrania (1932-1933), que causó varios millones de muertos.

Legado y transición

El estalinismo transformó a la Unión Soviética en una potencia industrial y militar capaz de derrotar a la Alemania nazi, pero a un coste humano extraordinario, y su modelo de terror político, colectivización forzosa y culto al líder fue exportado, con variantes, a otros regímenes comunistas del siglo XX, dejando un legado histórico profundamente debatido entre sus logros materiales y sus crímenes masivos.