Contexto histórico
Los fatimíes surgieron en el Magreb a comienzos del siglo X y reclamaron la autoridad del califato para la línea descendiente de Fátima, hija de Mahoma.
Territorio y geografía
En su apogeo controló Egipto, partes del Levante y territorios del norte de África, aunque las fronteras cambiaron con frecuencia.
Sociedad
El Estado integró poblaciones árabes, bereberes, egipcias y otras comunidades, con una corte cosmopolita y una administración compleja.
Política y poder
El califato construyó una administración centralizada y extendió su poder desde Ifriqiya hacia Egipto, donde fundó El Cairo en 969.
Economía
Egipto proporcionó una base económica extraordinaria gracias a la agricultura del Nilo y a las rutas comerciales que conectaban el Mediterráneo con el mar Rojo y el océano Índico.
Religión y creencias
El ismailismo chií fue la doctrina oficial de la dinastía, aunque la población incluía numerosas comunidades suníes, cristianas y judías.
Guerras y conflictos
Los fatimíes compitieron con abasíes, omeyas de Córdoba y posteriormente con los cruzados por el control de regiones estratégicas.
Cultura
El Cairo se convirtió en un gran centro intelectual y político; la mezquita-universidad de al-Azhar fue fundada en este periodo.
Legado y transición
El califato fatimí fue una de las grandes potencias del mundo islámico medieval y dejó una huella profunda en la historia de Egipto y del Mediterráneo.


