Contexto histórico
La dinastía Tang fue una de las etapas de mayor expansión y desarrollo de la China medieval. Aunque terminó en 907, su legado político y cultural siguió influyendo durante la Plena Edad Media, especialmente a través de las tradiciones administrativas y literarias que heredaron los Song.
Territorio y geografía
Durante su apogeo ejerció influencia sobre Asia Central, Corea y otras regiones del este asiático.
Cronología
618 — 907
Sociedad
Las élites aristocráticas y burocráticas tuvieron gran peso, mientras ciudades como Chang'an reunían poblaciones de múltiples regiones.
Política y poder
El Estado Tang desarrolló una burocracia centralizada, un sistema de exámenes y una administración provincial. Tras la rebelión de An Lushan en el siglo VIII, el poder imperial se debilitó y los gobernadores militares adquirieron mayor autonomía.
Economía
La agricultura, los impuestos y el comercio de larga distancia sostenían una economía muy desarrollada. Chang’án y Luoyang fueron grandes ciudades internacionales conectadas con Asia Central. Las rutas terrestres y marítimas facilitaron el intercambio de bienes, ideas y religiones.
Religión y creencias
Confucianismo, budismo y taoísmo coexistieron, aunque la relación del Estado con el budismo cambió según los emperadores.
Cultura
El confucianismo coexistió con budismo y taoísmo. La poesía Tang alcanzó una extraordinaria importancia con autores como Li Bai y Du Fu. La impresión, la pintura y la producción de manuscritos favorecieron una amplia circulación cultural.
Ciencia y tecnología
La época Tang estuvo vinculada a importantes avances en impresión, cartografía, metalurgia y otras técnicas.
Legado y transición
La caída Tang en 907 dio paso a un periodo de fragmentación. Su modelo administrativo y su cultura, sin embargo, fueron fundamentales para la China posterior y para otros estados de Asia oriental.


