Contexto histórico

El Reino de Aragón surgió como entidad independiente en el siglo XI y se convirtió posteriormente, mediante su unión dinástica con Barcelona, en uno de los pilares de la Corona de Aragón. Su expansión hacia Valencia y el Mediterráneo transformó su posición regional.

Territorio y geografía

Durante la Alta Edad Media tardía Aragón se expandió hacia el valle del Ebro y posteriormente se vinculó dinásticamente con el condado de Barcelona.

Cronología

1035 — siglo XIV

Sociedad

La sociedad estaba formada por nobles, clero, campesinos y habitantes urbanos, con una creciente importancia de los concejos y de las instituciones territoriales.

Política y poder

La monarquía aragonesa estaba limitada por fueros, nobles y cortes. El rey debía negociar con instituciones territoriales, una característica que continuó cuando Aragón quedó integrado en la Corona de Aragón.

Economía

La agricultura, la ganadería y el comercio sostenían el reino. Zaragoza era un centro urbano importante y las rutas hacia Cataluña, Navarra y Castilla favorecían los intercambios.

Religión y creencias

El cristianismo latino estructuró la vida política y cultural y acompañó la expansión territorial.

Guerras y conflictos

Aragón participó en conflictos con Al-Ándalus y otros poderes cristianos, especialmente durante la expansión hacia el valle del Ebro.

Cultura

El cristianismo latino estructuraba la vida institucional, mientras los territorios conquistados incorporaron poblaciones musulmanas y judías. La diversidad cultural aumentó con la expansión hacia Valencia y Mallorca.

Legado y transición

La integración con la casa de Barcelona en 1137 permitió a Aragón participar en la expansión mediterránea. Su tradición foral y pactista se convirtió en un rasgo duradero de la Corona.