Contexto histórico
La revolución abasí de 750 sustituyó a los omeyas y trasladó el centro político del mundo islámico hacia Irak. Bagdad, fundada en 762, se convirtió en una de las grandes ciudades del mundo medieval y en un centro de administración, comercio y conocimiento.
Desarrollo
Los primeros abasíes gobernaron un territorio enorme, pero desde el siglo IX crecieron las autonomías regionales y el peso de ejércitos profesionales. La autoridad territorial se fragmentó entre dinastías como tahiríes, samánidas, buyíes y selyúcidas, mientras el califa conservaba una fuerte legitimidad religiosa.
Economía
La economía dependía de la agricultura de regadío de Irak, la fiscalidad y el comercio de larga distancia. Bagdad estaba conectada con el Mediterráneo, Asia Central, India y las rutas del océano Índico.
Cultura
El periodo abasí favoreció matemáticas, astronomía, medicina, filosofía, literatura y traducción. Al-Juarismi, al-Razi, al-Farabi e Ibn Sina representan distintas etapas de una tradición intelectual mucho más amplia y diversa.
Legado y transición
La conquista mongola de Bagdad en 1258 puso fin al califato abasí como poder político efectivo en la ciudad, pero no terminó con la vida intelectual ni con las redes comerciales del mundo islámico.


