Contexto histórico

El movimiento almohade nació en el Atlas marroquí alrededor de Ibn Tumart y cuestionó el poder almorávide. Sus sucesores construyeron un imperio que dominó Marruecos, Ifriqiya occidental y buena parte de al-Ándalus durante los siglos XII y XIII.

Desarrollo

Abd al-Mumin y sus sucesores centralizaron el poder y trasladaron la capital política a Marrakech. La batalla de Alarcos de 1195 mostró su fuerza en la península, pero la derrota de Las Navas de Tolosa en 1212 aceleró su debilitamiento.

Política y poder

La organización política, las instituciones y las relaciones exteriores de Califato almohade estuvieron condicionadas por su época y por los poderes vecinos.

Economía

La agricultura, el comercio transahariano y los puertos mediterráneos sostenían el imperio. Grandes ciudades como Marrakech, Sevilla y Fez concentraban artesanía, mercados y actividades administrativas.

Guerras y conflictos

Los conflictos, alianzas y transformaciones militares de Califato almohade formaron parte de las dinámicas regionales de su tiempo.

Cultura

La arquitectura almohade dejó monumentos como la Giralda de Sevilla, la Kutubía de Marrakech y las murallas de Rabat. El movimiento también favoreció debates teológicos y filosóficos en un entorno donde destacaron Averroes e Ibn Tufail.

Legado y transición

La fragmentación almohade abrió el camino a dinastías regionales como meriníes, hafsíes y nazaríes y aceleró la pérdida musulmana de territorios en la península ibérica.