Contexto histórico
La revolución abasí de 750 desplazó a los omeyas en la mayor parte del mundo islámico oriental y estableció un nuevo califato con centro en Irak.
Territorio y geografía
El control directo fue especialmente fuerte en Irak y durante distintas etapas en Irán, Jorasán y otras regiones orientales. La autoridad abasí coexistió con emiratos y sultanatos cada vez más autónomos.
Cronología
750: revolución abasí. 762: fundación de Bagdad. Siglos VIII–X: gran desarrollo intelectual. Siglo IX: aumento de la autonomía provincial. 1258: conquista mongola de Bagdad.
Política y poder
Los abasíes construyeron una corte y una administración cosmopolitas, pero desde el siglo IX numerosas dinastías regionales ejercieron autonomía mientras reconocían de forma variable al califa.
Economía
Bagdad se apoyó en la agricultura irrigada de Irak y en su posición dentro de redes comerciales que conectaban el Mediterráneo, el golfo Pérsico, Asia Central, África e India.
Religión y creencias
El califa era una referencia política y religiosa para buena parte del mundo suní, aunque el periodo estuvo marcado por debates teológicos, escuelas jurídicas y corrientes rivales.
Cultura
Bagdad y otros centros promovieron traducciones, matemáticas, astronomía, medicina, filosofía y literatura. La circulación de obras griegas, persas e indias fue especialmente intensa entre los siglos VIII y X.
Legado y transición
Aunque Bagdad cayó ante los mongoles en 1258, la tradición intelectual, jurídica y política abasí influyó durante siglos en las sociedades islámicas.


