Contexto histórico

El reino franco merovingio fue la principal potencia política de la Galia tras la desaparición del poder imperial occidental. Clodoveo I unificó a numerosos grupos francos y adoptó el cristianismo niceno, creando una alianza duradera entre la monarquía y la Iglesia.

Desarrollo

La dinastía merovingia dividía con frecuencia el reino entre herederos, lo que produjo rivalidades entre Austrasia, Neustria y Borgoña. Los mayordomos de palacio adquirieron progresivamente poder y, con Pipino el Breve, la dinastía carolingia sustituyó a los merovingios en 751.

Economía

La economía se apoyaba en agricultura, ganadería, rentas territoriales y comercio regional. Las ciudades romanas continuaron funcionando como centros episcopales y administrativos, aunque muchas perdieron parte de su población y actividad respecto a la Antigüedad.

Cultura

La conversión de Clodoveo favoreció la integración con las élites galorromanas. Obispos como Gregorio de Tours participaron en la organización social y política, mientras monasterios se convirtieron en centros de escritura y educación.

Legado y transición

El reino merovingio proporcionó la base territorial y política sobre la que los carolingios construirían una monarquía mucho más expansiva.