Contexto histórico
La llegada de Felipe V en 1700 inició la dinastía Borbón en España. La Guerra de Sucesión española (1701–1714) terminó con la victoria borbónica y abrió una etapa de reformas administrativas y centralizadoras.
Cronología
1700: muerte de Carlos II y llegada de Felipe V. 1701–1714: Guerra de Sucesión española. 1713–1714: tratados de Utrecht y Rastatt. 1716: Decreto de Nueva Planta para Cataluña. 1759: ascenso de Carlos III. 1767: expulsión de los jesuitas. 1778: Reglamento de Libre Comercio. 1808: crisis de la monarquía y Guerra de la Independencia.
Sociedad
La sociedad siguió siendo estamental, pero las reformas ilustradas favorecieron a determinados grupos de funcionarios, comerciantes y profesionales. Las cargas fiscales y las tensiones sociales continuaron siendo importantes.
Política y poder
Los Decretos de Nueva Planta abolieron o transformaron instituciones propias de varios territorios de la Corona de Aragón y reforzaron la administración central. Durante el siglo XVIII se desarrolló un Estado más uniforme en determinados ámbitos, aunque persistieron diferencias jurídicas y territoriales.
Economía
Los Borbones impulsaron reformas fiscales, comerciales y administrativas. Se fomentaron manufacturas, infraestructuras y la liberalización parcial del comercio con América, especialmente con el Reglamento de Libre Comercio de 1778.
Religión y creencias
La monarquía mantuvo una estrecha relación con la Iglesia y reforzó el regalismo, es decir, la intervención de la Corona en asuntos eclesiásticos. Carlos III expulsó a los jesuitas de los territorios españoles en 1767.
Guerras y conflictos
España participó en las guerras europeas del siglo XVIII, incluidas la Guerra de Sucesión, la Guerra de Sucesión austríaca, la Guerra de los Siete Años y conflictos contra Gran Bretaña.
Cultura
Los monarcas borbones apoyaron academias, expediciones científicas, reformas educativas y proyectos urbanos. Madrid experimentó importantes transformaciones durante el reinado de Carlos III.
Personajes históricos
Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y ministros como José Patiño, el marqués de la Ensenada y el conde de Floridablanca fueron importantes en la evolución de la monarquía.
Consecuencias
Las reformas borbónicas reforzaron la capacidad administrativa y fiscal de la monarquía, aunque también generaron resistencias y no resolvieron las profundas desigualdades del Antiguo Régimen.
Legado y transición
La centralización y las reformas del siglo XVIII tuvieron efectos duraderos sobre la organización territorial, administrativa y económica de España y su imperio.


