Contexto histórico
La Casa de Braganza llegó al poder con la Restauración portuguesa de 1640, que puso fin a la unión dinástica con la Monarquía Hispánica. La independencia fue reconocida en 1668.
Territorio y geografía
Portugal mantuvo un imperio marítimo con posiciones en Brasil, África, India y Asia. Brasil adquirió una importancia creciente y terminó convirtiéndose en el principal centro económico del imperio.
Cronología
1640: Restauración portuguesa. 1668: reconocimiento español de la independencia. 1706: ascenso de Juan V. 1750: ascenso de José I. 1755: terremoto de Lisboa. 1759: expulsión de los jesuitas. 1777: inicio del reinado de María I.
Sociedad
La sociedad portuguesa permaneció estamental y profundamente vinculada a la Iglesia. La riqueza procedente de Brasil permitió un fuerte mecenazgo cortesano, mientras persistieron desigualdades sociales.
Política y poder
La monarquía reforzó la autoridad de la Corona después de la restauración. Juan V desarrolló una corte de gran riqueza y José I gobernó durante la etapa de reformas del marqués de Pombal tras el terremoto de Lisboa de 1755.
Economía
El oro de Brasil proporcionó enormes ingresos durante el siglo XVIII. El comercio atlántico, la producción azucarera y posteriormente el café y otros productos coloniales sostuvieron la economía imperial.
Religión y creencias
El catolicismo tuvo un papel central. Pombal limitó la influencia de los jesuitas y los expulsó del imperio portugués en 1759, reforzando el control de la Corona sobre la Iglesia.
Guerras y conflictos
Portugal participó en conflictos con España, las Provincias Unidas y otras potencias marítimas. La defensa del imperio exigió mantener una armada y numerosas guarniciones.
Cultura
La corte de Juan V promovió grandes obras arquitectónicas y religiosas. El terremoto de Lisboa de 1755 provocó una reconstrucción urbana asociada a las reformas pombalinas.
Personajes históricos
Juan IV, Juan V, José I y el marqués de Pombal fueron figuras centrales de esta etapa.
Consecuencias
La dinastía Braganza consolidó la independencia portuguesa y mantuvo un imperio mundial, cada vez más dependiente de Brasil como centro económico.
Legado y transición
La etapa de los Braganza configuró buena parte de las instituciones y estructuras económicas del Portugal moderno y de su imperio atlántico.


