Contexto histórico

La Revolución Gloriosa de 1688–1689 se produjo tras el conflicto entre Jacobo II, católico, y amplios sectores políticos ingleses preocupados por su política religiosa y por la ampliación de los poderes de la Corona.

Cronología

1688: desembarco de Guillermo de Orange. 1689: Declaración de Derechos y ascenso de Guillermo III y María II. 1701: Acta de Establecimiento.

Desarrollo

Guillermo de Orange desembarcó en Inglaterra en 1688. Jacobo II huyó y el Parlamento ofreció la Corona a Guillermo III y María II bajo nuevas condiciones constitucionales.

Sociedad

La revolución fue principalmente un proceso político y dinástico dirigido por élites, aunque tuvo consecuencias duraderas sobre las relaciones entre monarquía, Parlamento y sociedad política.

Política y poder

La Declaración de Derechos de 1689 limitó el poder de la Corona y reforzó las prerrogativas del Parlamento. El proceso consolidó principios como la necesidad de consentimiento parlamentario para determinadas decisiones fiscales y militares.

Economía

El fortalecimiento del Parlamento y de la confianza institucional favoreció posteriormente el desarrollo de las finanzas públicas y del crédito estatal, en un contexto que también impulsó la expansión comercial inglesa.

Religión y creencias

La cuestión religiosa fue central. El nuevo régimen favoreció el protestantismo y limitó la posibilidad de que la Corona alterara unilateralmente el equilibrio confesional.

Consecuencias

La monarquía inglesa quedó constitucionalmente limitada y el Parlamento adquirió un papel central. El proceso fue una referencia importante para el constitucionalismo posterior y para el pensamiento político ilustrado.

Legado y transición

La Revolución Gloriosa se convirtió en un hito de la evolución del parlamentarismo británico y de la idea de que el poder monárquico estaba sujeto a la ley y a instituciones representativas.