Contexto histórico

La crisis del Antiguo Régimen designa el conjunto de transformaciones políticas, sociales, económicas e intelectuales que entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX cuestionaron las estructuras del orden monárquico, estamental y corporativo de la Europa moderna. No fue un único acontecimiento ni ocurrió de la misma manera en todos los países.

Cronología

1776: independencia de las Trece Colonias y Declaración de Independencia. 1789: inicio de la Revolución francesa. 1791: Constitución francesa. 1799: ascenso político de Napoleón Bonaparte. 1804: Código Civil francés y proclamación del Imperio. 1815: Congreso de Viena.

Sociedad

Los privilegios estamentales, las diferencias jurídicas y las tensiones entre élites, campesinado y grupos urbanos fueron objeto de creciente contestación. La expansión de una opinión pública impresa favoreció nuevos debates sobre igualdad jurídica y representación.

Política y poder

Las monarquías afrontaron problemas fiscales, conflictos sociales y demandas de representación. Las revoluciones estadounidense y francesa introdujeron nuevos lenguajes políticos basados en soberanía, ciudadanía y derechos, mientras en otros lugares se desarrollaron reformas sin ruptura revolucionaria inmediata.

Economía

Las dificultades fiscales de varios Estados se combinaron con cambios en la producción, el comercio atlántico y las relaciones agrarias. El crecimiento de mercados y de grupos mercantiles coexistió con estructuras señoriales y corporativas que empezaron a ser cuestionadas con mayor intensidad.

Guerras y conflictos

La Guerra de los Siete Años y la guerra de independencia de Estados Unidos agravaron las dificultades financieras de algunas monarquías. La Revolución francesa y las guerras revolucionarias y napoleónicas extendieron la crisis por buena parte de Europa y aceleraron la transformación del sistema político.

Cultura

La Ilustración difundió críticas a la autoridad tradicional y defendió distintas formas de racionalización política y social. Las ideas de soberanía popular, derechos naturales y separación de poderes circularon por Europa y el Atlántico, aunque fueron interpretadas de maneras diferentes.

Legado y transición

La crisis del Antiguo Régimen abrió el tránsito hacia formas políticas contemporáneas y aceleró la desaparición o transformación de numerosos privilegios estamentales y estructuras corporativas. Su resultado fue desigual y se prolongó durante buena parte del siglo XIX.