Contexto histórico

Los manchúes conquistaron Pekín en 1644 y establecieron la dinastía Qing. Durante los siglos XVII y XVIII consolidaron el control sobre China y ampliaron considerablemente sus fronteras.

Territorio y geografía

El imperio incorporó o subordinó Mongolia, Tíbet, Xinjiang y otras regiones, formando una estructura multiétnica de enorme extensión.

Cronología

1644: los manchúes toman Pekín y establecen el gobierno Qing. 1662–1722: reinado de Kangxi. 1722–1735: reinado de Yongzheng. 1735–1796: reinado de Qianlong. Siglo XVIII: máxima expansión territorial y crecimiento demográfico.

Sociedad

La población aumentó con fuerza durante el siglo XVIII. El Estado gobernó una sociedad diversa mediante élites locales, funcionarios y estructuras comunitarias.

Política y poder

Los emperadores Qing mantuvieron la burocracia china y combinaron instituciones tradicionales con mecanismos destinados a preservar la identidad y el poder manchú.

Economía

La agricultura y el comercio interior fueron fundamentales, mientras las redes internacionales conectaron China con Asia y crecientemente con Europa.

Guerras y conflictos

Los Qing derrotaron a los restos Ming y combatieron a mongoles, dzungaros y otros poderes. En el siglo XIX comenzaron a sufrir fuertes presiones y derrotas frente a potencias extranjeras.

Cultura

La corte patrocinó literatura, historia, pintura, porcelana y grandes proyectos eruditos. La cultura Qing combinó tradiciones chinas y manchúes.

Legado y transición

La expansión territorial Qing influyó decisivamente en las fronteras y la composición territorial de la China contemporánea.