Contexto histórico
La dinastía Valois gobernó Francia hasta 1589 y atravesó el Renacimiento, las guerras de Italia y las guerras de religión. La monarquía fue consolidando mecanismos de autoridad mientras competía con Habsburgo y otras potencias.
Cronología
1515: Francisco I. 1519–1521: conflictos con Carlos V. 1534: inicio del proceso que llevaría a una mayor represión del protestantismo. 1562: comienzo de las guerras de religión. 1572: San Bartolomé. 1589: Enrique IV accede al trono.
Sociedad
La nobleza, el clero y el tercer estado formaban la estructura estamental. Las ciudades crecieron y las tensiones religiosas y fiscales afectaron especialmente a las poblaciones urbanas y rurales.
Política y poder
Los reyes Valois reforzaron progresivamente la autoridad de la Corona, pero las guerras civiles y la fuerza de grandes familias nobiliarias limitaron su capacidad. La cuestión religiosa se convirtió en un problema político central durante el siglo XVI.
Economía
La fiscalidad real creció para financiar guerras y administración. Agricultura, ferias, comercio y manufacturas sostenían la economía, mientras las cargas fiscales recaían de forma desigual sobre los grupos sociales.
Religión y creencias
La mayoría católica convivió con una importante minoría protestante, especialmente hugonote. El conflicto confesional desembocó en guerras civiles y en la masacre de San Bartolomé de 1572.
Guerras y conflictos
Francia participó en las Guerras Italianas contra España y los Habsburgo. Desde 1562, las guerras de religión enfrentaron a católicos y hugonotes hasta la llegada de Enrique IV y el Edicto de Nantes de 1598.
Cultura
Los Valois patrocinaron el Renacimiento francés. La corte favoreció arquitectura, literatura y artes, con la influencia de modelos italianos y de humanistas franceses.
Personajes históricos
Francisco I, Enrique II, Catalina de Médici, Carlos IX, Enrique III y Enrique IV fueron figuras centrales del periodo.
Legado y transición
La etapa Valois preparó la centralización posterior de la monarquía francesa y mostró cómo la rivalidad dinástica y la división religiosa podían transformar la política europea.


