Contexto histórico
El Neolítico comenzó en momentos distintos según la región y se caracteriza por la aparición y expansión de la agricultura, la ganadería, la sedentarización y nuevas tecnologías como la cerámica en muchos contextos. En el Creciente Fértil estos procesos empezaron durante el X–IX milenio a. C.; en China, Nueva Guinea, Mesoamérica, los Andes y otras regiones surgieron procesos independientes con cronologías propias.
Territorio y geografía
La agricultura no tuvo un único origen. Oriente Próximo desarrolló cultivos de cereales y legumbres y domesticó varios animales; China desarrolló tradiciones basadas en arroz y mijo; Mesoamérica domesticó maíz y otras especies; los Andes desarrollaron cultivos como patata y quinua; Nueva Guinea desarrolló sistemas propios de manejo de plantas.
La expansión de la agricultura transformó paisajes y aumentó la población, pero durante milenios coexistieron agricultores, pastores, cazadores y recolectores.
Cronología
c. 10.000–9000 a. C.: primeras comunidades productoras en partes del Próximo Oriente. VIII–VII milenios a. C.: expansión de agricultura y ganadería por distintas regiones de Eurasia. VII–VI milenios a. C.: consolidación de grandes aldeas en varias zonas. VI–IV milenios a. C.: expansión de economías agrícolas y pastoriles por numerosas regiones. Las fechas de inicio y final varían ampliamente según el territorio.
Sociedad
La sedentarización permitió comunidades mayores y una acumulación de viviendas, almacenes y bienes. La propiedad de tierras y animales, el control de excedentes y la especialización pudieron generar desigualdades, aunque no todas las aldeas neolíticas muestran jerarquías pronunciadas.
Las relaciones de parentesco, cooperación y ritual siguieron siendo fundamentales para organizar la vida comunitaria.
Economía
La producción de alimentos permitió planificar cosechas, almacenar grano y criar animales. Sin embargo, la agricultura temprana implicaba riesgos: malas cosechas, enfermedades, agotamiento del suelo y dependencia de determinados cultivos.
La producción de excedentes favoreció el intercambio de materias primas como obsidiana, sílex, conchas y piedra pulida.
Religión y creencias
Los asentamientos neolíticos contienen santuarios, figurillas, enterramientos bajo viviendas y otros contextos rituales. Göbekli Tepe muestra que la construcción de espacios ceremoniales complejos pudo preceder o acompañar a la agricultura plenamente consolidada.
No existe una religión neolítica universal; las prácticas fueron locales y cambiaron con el tiempo.
Vida cotidiana
La vida sedentaria aumentó el tiempo dedicado a cultivar, moler grano, construir viviendas, mantener rebaños y almacenar alimentos. La dieta se hizo más dependiente de ciertos cultivos en muchas comunidades y la convivencia estrecha favoreció la transmisión de enfermedades.
Las casas podían agruparse densamente y organizarse alrededor de patios, almacenes y espacios comunitarios.
Cultura
La cerámica, la piedra pulida, los tejidos y la arquitectura doméstica se desarrollaron ampliamente, aunque no todos aparecieron simultáneamente. Las aldeas muestran nuevas formas de organización espacial y una relación más intensa con el territorio.
La decoración de recipientes, figurillas y otros objetos demuestra la importancia de la identidad y el simbolismo.
Ciencia y tecnología
La domesticación exigió seleccionar semillas, controlar ciclos reproductivos y gestionar rebaños. La piedra pulida mejoró determinadas herramientas agrícolas y forestales; la cerámica facilitó almacenamiento y cocción; los tejidos permitieron producir ropa, redes y recipientes.
Estas tecnologías dependían de conocimientos acumulados sobre suelos, plantas, animales y estaciones.
Legado y transición
El Neolítico creó las bases demográficas y económicas de las primeras sociedades complejas. La producción de alimentos, el almacenamiento, la propiedad, las aldeas permanentes y las redes de intercambio facilitaron posteriormente la aparición de especialización laboral, jerarquías, ciudades y Estados.


