Contexto histórico

La llamada Revolución Neolítica fue una transformación gradual mediante la cual algunas sociedades pasaron de depender principalmente de recursos silvestres a producir parte de sus alimentos mediante agricultura y ganadería. El término «revolución» puede resultar engañoso porque el proceso duró siglos o milenios y no ocurrió al mismo tiempo en todo el planeta.

Causas

Entre los factores propuestos se encuentran los cambios climáticos del Holoceno, el crecimiento demográfico, la intensificación de la explotación de recursos y el conocimiento acumulado sobre plantas y animales. Ninguna explicación única sirve para todas las regiones.

Desarrollo

En el Creciente Fértil se domesticaron progresivamente trigo, cebada, legumbres, ovejas, cabras, cerdos y vacas. En China se desarrollaron sistemas basados en arroz y mijo; en Mesoamérica se domesticó el maíz; en los Andes, patata y otros cultivos; en Nueva Guinea surgieron sistemas agrícolas propios.

Sociedad

Las aldeas permanentes facilitaron nuevas formas de propiedad, herencia, cooperación y desigualdad. Sin embargo, no todas las comunidades agrícolas fueron jerárquicas ni abandonaron la caza y recolección.

Economía

La producción de alimentos permitió almacenar excedentes y mantener poblaciones más densas. Al mismo tiempo, creó dependencia de cosechas y rebaños y aumentó la exposición a malas cosechas, plagas y enfermedades.

Vida cotidiana

La vida agrícola implicaba ciclos de siembra, cosecha, molienda, almacenamiento y cuidado de animales. Las viviendas permanentes aumentaron la inversión en arquitectura y favorecieron comunidades densas.

Ciencia y tecnología

La domesticación implicó seleccionar semillas y animales durante generaciones. Se desarrollaron molienda, cerámica, tejidos, herramientas pulidas, sistemas de almacenamiento y técnicas de gestión del agua y del suelo.

Consecuencias

El Neolítico impulsó crecimiento demográfico, sedentarización y expansión de aldeas. También aumentó la desigualdad en algunos contextos, modificó dietas y favoreció la propagación de enfermedades infecciosas asociadas a la convivencia con animales y a mayores densidades de población.

Legado y transición

La producción de alimentos creó condiciones para aldeas, especialización, comercio, jerarquías y posteriormente ciudades y Estados. Es uno de los procesos fundamentales que explican la transición hacia las sociedades históricas.