Contexto histórico

Las elecciones de abril de 1994, las primeras con sufragio universal en la historia de Sudáfrica, fueron ganadas por el Congreso Nacional Africano, y Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente negro del país, encabezando un gobierno de unidad nacional que incluyó también al antiguo Partido Nacional del apartheid.

Sociedad

La Comisión de la Verdad y la Reconciliación, presidida por el arzobispo Desmond Tutu, investigó públicamente los crímenes cometidos durante el apartheid a cambio de amnistías condicionadas, un modelo de justicia transicional ampliamente estudiado e imitado en otros procesos de reconciliación posteriores en el mundo.

Política y poder

Mandela, que gobernó un único mandato (1994-1999) por voluntad propia, impulsó activamente la reconciliación racial simbolizada en gestos como su apoyo público al equipo nacional de rugby (los Springboks, tradicionalmente asociados a la minoría blanca) durante el Mundial de 1995, celebrado en el propio país.

Economía

Pese al fin de la segregación legal, Sudáfrica ha mantenido algunas de las mayores desigualdades económicas del mundo, con una población negra que, en términos generales, sigue afrontando mayores niveles de pobreza, desempleo y falta de acceso a la tierra que la minoría blanca, pese a las políticas de discriminación positiva aplicadas desde 1994.

Legado y transición

El Congreso Nacional Africano se ha mantenido en el poder de forma ininterrumpida desde 1994 hasta la actualidad, aunque enfrentando crecientes críticas por corrupción y una relativa erosión de su apoyo electoral, mientras Sudáfrica se ha consolidado como una de las democracias más influyentes de África.