Contexto histórico
La crisis financiera interactuó con problemas bancarios, monetarios y productivos y se extendió por la economía mundial.
Cronología
24 de octubre de 1929: Jueves Negro. 29 de octubre: Martes Negro. 1930–1932: profundización de la crisis bancaria y del desempleo. 1933: Roosevelt inicia el New Deal en Estados Unidos. Mediados de los años 1930: recuperación desigual entre países.
Causas
La crisis fue precedida por una expansión crediticia, especulación bursátil y desequilibrios en la economía estadounidense. El hundimiento de los precios de las acciones en octubre de 1929 desencadenó una crisis financiera que se agravó por quiebras bancarias, contracción del crédito y caída de la demanda.
Desarrollo
Tras el crac de octubre de 1929, la crisis se extendió desde Estados Unidos al sistema financiero y comercial internacional. La producción industrial y el comercio mundial se contrajeron, quebraron numerosos bancos y empresas y el desempleo alcanzó niveles extraordinarios. La recuperación fue desigual y estuvo acompañada por una creciente intervención estatal.
Sociedad
Millones de personas perdieron empleo, vivienda o ahorros. La pobreza y la inseguridad social aumentaron y las migraciones internas se intensificaron. La crisis también erosionó la confianza en las instituciones liberales y favoreció el crecimiento de movimientos políticos radicales en varios países.
Política y poder
La crisis debilitó gobiernos parlamentarios y favoreció respuestas autoritarias en parte de Europa. En Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt llegó a la presidencia en 1933 y aplicó el New Deal, que amplió de forma duradera la intervención federal en la economía.
Economía
La deflación, el hundimiento de la inversión y la contracción del crédito provocaron una fuerte caída de la actividad. El patrón oro y las políticas de austeridad contribuyeron inicialmente a transmitir y prolongar la crisis internacional. En Estados Unidos, el New Deal desde 1933 impulsó regulación financiera, obras públicas y protección social.
Consecuencias
La Gran Depresión transformó las relaciones entre Estado y economía, debilitó democracias y agravó las tensiones sociales. También contribuyó al contexto político en el que crecieron el nazismo y otros movimientos extremistas, aunque no explica por sí sola su llegada al poder.


