Contexto histórico
El crac de la bolsa de Nueva York en octubre de 1929 (el "jueves" y el "martes negro") puso fin a la relativa prosperidad de los años veinte y desencadenó la crisis económica más profunda y prolongada de la historia del capitalismo industrial, que se propagó rápidamente desde Estados Unidos al resto del mundo a través del comercio internacional y del sistema financiero.
Cronología
Octubre de 1929: crac de Wall Street. 1930: arancel Smoot-Hawley y contracción del comercio mundial. 1931: quiebras bancarias en Austria y Alemania; el Reino Unido abandona el patrón oro. 1932: el desempleo alcanza su punto máximo en la mayoría de países industrializados. 1933: Roosevelt lanza el New Deal en Estados Unidos; Hitler llega al poder en Alemania. Finales de los años treinta: recuperación parcial e incompleta, interrumpida por la Segunda Guerra Mundial.
Causas
Entre las causas se cuentan la especulación bursátil desenfrenada de finales de los años veinte financiada con crédito excesivo, la sobreproducción agrícola e industrial, las políticas monetarias restrictivas de los bancos centrales, la fragilidad del sistema financiero internacional heredado de las reparaciones y deudas de guerra, y el colapso en cadena de bancos que arrastró el ahorro y el crédito de millones de familias y empresas.
Desarrollo
La crisis bancaria estadounidense provocó una drástica contracción del crédito y de la masa monetaria; la Reserva Federal, lejos de intervenir para sostener la liquidez, endureció las condiciones monetarias, agravando la recesión. La producción industrial mundial cayó a más de la mitad en los países más afectados, el comercio internacional se desplomó por el auge de políticas proteccionistas (como el arancel Smoot-Hawley de 1930 en Estados Unidos) y el desempleo alcanzó cifras sin precedentes: casi una cuarta parte de la población activa en Estados Unidos y niveles comparables en Alemania.
Sociedad
El desempleo masivo, la pérdida de ahorros y viviendas, y fenómenos como el "Dust Bowl" (las tormentas de polvo que arruinaron la agricultura de las Grandes Llanuras estadounidenses) provocaron enormes migraciones internas, empobrecimiento generalizado y una profunda crisis de confianza social en las instituciones económicas y políticas vigentes.
Política y poder
La crisis erosionó gravemente la confianza en los gobiernos liberales y democráticos, favoreciendo el auge de movimientos políticos radicales tanto de extrema derecha como de extrema izquierda: en Alemania, la desesperación económica fue un factor decisivo en el ascenso electoral del nazismo entre 1930 y 1933. En Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt llegó a la presidencia en 1933 con el New Deal, un ambicioso programa de intervención estatal, obra pública y regulación financiera destinado a reactivar la economía y proteger a la población más vulnerable.
Economía
Distintos países respondieron con estrategias muy diferentes: el abandono del patrón oro (Reino Unido en 1931, Estados Unidos en 1933) permitió cierta recuperación monetaria; Alemania y otros países aplicaron un fuerte control estatal de cambios y comercio; y en general se extendió la convicción de que el laissez-faire económico había fracasado, sentando las bases intelectuales de las políticas económicas keynesianas de intervención estatal que dominarían buena parte del siglo XX.
Consecuencias
La Gran Depresión provocó un cambio profundo y duradero en el papel económico del Estado, generalizando políticas de intervención, regulación financiera y protección social que antes eran excepcionales, y debilitó gravemente a los regímenes democráticos de entreguerras frente al auge de los totalitarismos.
Legado y transición
La crisis dejó una huella intelectual decisiva en la economía del siglo XX, a través de la obra de John Maynard Keynes y la extensión de políticas de gasto público anticíclico, y su memoria histórica ha condicionado desde entonces la respuesta de los gobiernos ante las crisis financieras posteriores.


