Contexto histórico

A finales del siglo XIX España mantenía Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otros territorios. En Cuba existía un movimiento independentista activo, mientras Estados Unidos tenía crecientes intereses económicos y estratégicos en el Caribe y el Pacífico.

Causas

La guerra estuvo relacionada con la lucha independentista cubana, la presión política estadounidense y el interés estratégico por el Caribe y el Pacífico. El hundimiento del acorazado USS Maine en el puerto de La Habana en febrero de 1898 fue utilizado como argumento para intensificar la intervención estadounidense, aunque la causa exacta de la explosión siguió siendo objeto de debate.

Desarrollo

Estados Unidos declaró la guerra a España en abril de 1898. Las fuerzas estadounidenses derrotaron a la flota española en la bahía de Manila y posteriormente en Santiago de Cuba. España firmó el Tratado de París en diciembre de 1898 y cedió Puerto Rico, Guam y Filipinas a Estados Unidos, además de renunciar a su soberanía sobre Cuba.

Política y poder

La derrota supuso el final del principal imperio colonial español en ultramar y marcó la entrada de Estados Unidos en una etapa de expansión internacional. Filipinas quedó bajo control estadounidense, lo que provocó después una guerra entre las fuerzas independentistas filipinas y Estados Unidos.

Consecuencias

España perdió sus últimas grandes colonias americanas y asiáticas. Estados Unidos adquirió posiciones estratégicas en el Caribe y el Pacífico, mientras Cuba quedó formalmente independiente en 1902 aunque bajo una fuerte influencia estadounidense.

Legado y transición

El conflicto es un episodio clave para comprender el declive del imperio español, el ascenso internacional de Estados Unidos y la transformación del imperialismo a finales del siglo XIX.