Contexto histórico

El Reino de Italia, proclamado en 1861 y completado territorialmente con Roma en 1870, buscó consolidarse como potencia europea. Desde finales del siglo XIX adoptó una política colonial para competir con las demás potencias.

Territorio y geografía

Italia incorporó Eritrea, Somalia italiana y, tras la guerra italo-turca de 1911–1912, Libia y las islas del Dodecaneso. También intentó expandirse en Etiopía.

Cronología

1861: creación del Reino de Italia. 1870: anexión de Roma. 1885: ocupación italiana de Massawa. 1896: derrota de Adwa. 1911–1912: guerra italo-turca y conquista de Libia.

Sociedad

Italia combinaba grandes diferencias regionales, campesinado mayoritario y una clase obrera urbana creciente. El ejército y el nacionalismo tuvieron un papel importante en la política imperial.

Política y poder

La monarquía de Saboya dirigió el Estado, con gobiernos parlamentarios dominados por élites liberales. La política colonial se vinculó al nacionalismo y al deseo de elevar el prestigio internacional.

Economía

La industrialización avanzó especialmente en el norte, mientras el sur siguió siendo más agrario. La emigración masiva y la búsqueda de recursos y mercados influyeron en la política exterior.

Religión y creencias

La incorporación de Roma en 1870 abrió la llamada cuestión romana: el papado rechazó durante décadas reconocer plenamente al nuevo Estado italiano. La disputa no se resolvió hasta los Pactos de Letrán de 1929, que crearon el Estado de la Ciudad del Vaticano y establecieron nuevas relaciones entre Italia y la Santa Sede.

Guerras y conflictos

Italia fue derrotada por Etiopía en Adwa en 1896. En cambio, la guerra italo-turca de 1911–1912 permitió conquistar Libia.

Cultura

La unificación favoreció la construcción de una cultura nacional común mediante la escuela, el ejército, la administración y la difusión de una lengua italiana estandarizada. El país conservó además una enorme diversidad cultural regional. A finales del siglo XIX y principios del XX surgieron movimientos artísticos de alcance internacional, entre ellos el futurismo.

Ciencia y tecnología

La industrialización italiana avanzó especialmente desde finales del siglo XIX y principios del XX, con empresas y centros de ingeniería concentrados en el norte. El desarrollo del ferrocarril, la electricidad, la química y posteriormente la industria automovilística —con Turín como uno de sus principales focos— contribuyó a integrar económicamente el país, aunque de forma desigual.

Personajes históricos

Víctor Manuel II y Humberto I fueron monarcas durante la fase inicial. Francesco Crispi impulsó una política colonial activa, y Giovanni Giolitti gobernó durante buena parte de la etapa previa a 1914.

Consecuencias

La expansión proporcionó territorios coloniales, pero también mostró los límites de la capacidad militar italiana. El nacionalismo imperial continuó creciendo antes de la Primera Guerra Mundial.

Legado y transición

La experiencia colonial italiana influyó en su política exterior posterior y dejó una herencia conflictiva en el Cuerno de África y Libia.