Contexto histórico

El sistema fabril se consolidó en Gran Bretaña durante la Revolución Industrial al concentrar trabajadores, máquinas y fuentes de energía en establecimientos productivos de gran escala.

Cronología

Finales del siglo XVIII: expansión de las primeras fábricas textiles. Primera mitad del siglo XIX: difusión del sistema fabril por Europa occidental y Norteamérica.

Causas

La mecanización, la disponibilidad de capital, el crecimiento de los mercados y la mejora del transporte hicieron rentable concentrar la producción y organizarla bajo una disciplina horaria más estricta.

Desarrollo

Las fábricas textiles fueron pioneras, pero el modelo se extendió a la minería, la metalurgia y otras industrias. El trabajo quedó organizado alrededor de máquinas y procesos especializados.

Sociedad

La fábrica contribuyó al crecimiento del proletariado industrial y modificó las relaciones entre propietarios y trabajadores. Jornadas largas, salarios bajos y accidentes impulsaron posteriormente reformas laborales y organización obrera.

Consecuencias

Aumentó la productividad y aceleró la urbanización, pero también generó nuevas desigualdades y conflictos sociales que se convirtieron en un asunto central de la política del siglo XIX.

Legado y transición

El sistema fabril se convirtió en una de las bases de la sociedad industrial moderna y de la posterior producción en masa.