Contexto histórico
Al Qaeda, organización yihadista fundada en el entorno de Osama bin Laden, había realizado atentados contra intereses estadounidenses durante la década de 1990. El grupo consideraba a Estados Unidos y a sus aliados responsables de la presencia militar occidental en Oriente Medio y de otras políticas internacionales.
Cronología
11 de septiembre de 2001: atentados. 14 de septiembre: autorización del uso de la fuerza por el Congreso estadounidense. Octubre de 2001: comienza la intervención en Afganistán. Diciembre de 2001: caída del régimen talibán en Kabul.
Desarrollo
El 11 de septiembre de 2001, diecinueve miembros de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, otro contra el Pentágono y el cuarto cayó en Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control.
Sociedad
Los atentados provocaron un fuerte impacto psicológico y social, además de cambios duraderos en los controles aeroportuarios y en la percepción pública de la amenaza terrorista. También aumentaron en varios países los debates sobre discriminación y seguridad.
Política y poder
Estados Unidos inició la llamada guerra contra el terrorismo y reclamó cooperación internacional contra Al Qaeda. La Patriot Act amplió las competencias de seguridad e inteligencia, mientras numerosos países revisaron sus sistemas antiterroristas.
Guerras y conflictos
En octubre de 2001 Estados Unidos y sus aliados intervinieron en Afganistán para derrocar al régimen talibán que había dado refugio a Al Qaeda. La intervención evolucionó posteriormente hacia una guerra prolongada y un proyecto de construcción estatal.
Consecuencias
Murieron casi 3.000 personas y los ataques provocaron enormes cambios en la seguridad aérea, la inteligencia y la política exterior estadounidense. El Congreso aprobó la autorización para usar la fuerza contra responsables y organizaciones vinculadas a los atentados.
Legado y transición
El 11-S marcó un cambio profundo en la política internacional del siglo XXI y condicionó las intervenciones militares, las políticas antiterroristas y los debates sobre privacidad y seguridad durante las décadas siguientes.


