Contexto histórico
Polonia recuperó su independencia en noviembre de 1918, tras más de cien años de desaparición como Estado consecuencia de los repartos del siglo XVIII entre Rusia, Prusia y Austria, aprovechando el colapso simultáneo de los tres imperios que se la habían repartido al final de la Primera Guerra Mundial.
Territorio y geografía
Las fronteras del nuevo Estado se definieron mediante una combinación de tratados internacionales, plebiscitos y conflictos armados: al oeste incorporó la región de Poznania y parte de la Alta Silesia tras un levantamiento polaco y un plebiscito, mientras que al este amplió considerablemente su territorio tras la guerra polaco-soviética de 1919-1921, incorporando extensas zonas con población bielorrusa y ucraniana.
Cronología
Noviembre de 1918: restauración de la independencia. 1919-1921: guerra polaco-soviética. 1920: "milagro del Vístula". 1921: paz de Riga. Mayo de 1926: golpe de Estado de Piłsudski. 1934: pacto de no agresión con Alemania. 1935: muerte de Piłsudski. Septiembre de 1939: invasión conjunta de Alemania y la Unión Soviética.
Sociedad
Polonia era un Estado profundamente multiétnico: junto a la mayoría polaca convivían amplias minorías ucraniana y bielorrusa en el este, alemana en el oeste, y una de las mayores comunidades judías de Europa, con más de tres millones de personas, que sufrió crecientes tensiones y discriminación, especialmente durante los años treinta.
Política y poder
Tras un periodo inicial de democracia parlamentaria muy fragmentada, el mariscal Józef Piłsudski, héroe de la independencia y de la guerra contra la Rusia soviética, encabezó en 1926 un golpe de Estado (el llamado "golpe de mayo") que instauró un régimen autoritario conocido como "sanacja" ("saneamiento"), que se mantuvo, tras la muerte de Piłsudski en 1935, bajo el control de una élite militar y política afín.
Economía
El país afrontó el reto de integrar económicamente territorios que habían pertenecido a tres imperios distintos, con sistemas de infraestructuras, monedas y legislaciones diferentes. La industrialización avanzó de forma desigual, y la Gran Depresión golpeó con fuerza a una economía todavía mayoritariamente agraria.
Guerras y conflictos
La guerra polaco-soviética (1919-1921) fue el conflicto decisivo del periodo fundacional: el avance del Ejército Rojo hacia Varsovia fue detenido y revertido en la llamada "batalla del Vístula" o "milagro del Vístula" (1920), lo que permitió a Polonia consolidar sus fronteras orientales mediante la paz de Riga de 1921.
Personajes históricos
Józef Piłsudski dominó la vida política y militar del país hasta su muerte en 1935; el mariscal Edward Rydz-Śmigły asumió después el mando del ejército; Ignacy Mościcki ejerció la presidencia formal durante buena parte del periodo.
Consecuencias
El pacto germano-soviético de agosto de 1939 (Ribbentrop-Mólotov) incluyó un protocolo secreto para repartirse Polonia, que fue invadida por Alemania el 1 de septiembre y por la Unión Soviética el 17 de septiembre de ese mismo año, lo que supuso la desaparición del Estado polaco independiente y el inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa.
Legado y transición
La Segunda República dejó una tradición de resistencia nacional que se prolongó durante la ocupación de 1939-1945 a través de un extenso Estado clandestino y un gobierno polaco en el exilio, y sentó un precedente doloroso sobre la vulnerabilidad de los Estados centroeuropeos surgidos tras 1918 frente a sus grandes vecinos.


