Contexto histórico

El Congreso de Viena (1814-1815) creó el Reino Unido de los Países Bajos uniendo las antiguas Provincias Unidas (protestantes) con los antiguos Países Bajos austríacos o Bélgica (mayoritariamente católicos) bajo la corona de Guillermo I de Orange, con el objetivo estratégico de crear un Estado fuerte que sirviera de barrera frente a una posible futura expansión francesa.

Política y poder

La unión resultó tensa desde el principio por las diferencias religiosas, lingüísticas y económicas entre el norte protestante y neerlandófono y el sur católico y en parte francófono, agravadas por políticas percibidas como favorables al norte en materia de representación política, idioma administrativo y religión.

Guerras y conflictos

Una revuelta en Bruselas en agosto de 1830, inspirada por la Revolución de Julio en Francia, se extendió rápidamente y culminó en la proclamación de la independencia belga, reconocida internacionalmente en la Conferencia de Londres (1830-1831) pese a los intentos militares neerlandeses de reconquistar el territorio.

Legado y transición

Guillermo I no reconoció formalmente la independencia belga hasta el Tratado de Londres de 1839, que fijó las fronteras definitivas entre ambos países y estableció la neutralidad perpetua de Bélgica, garantizada internacionalmente, un estatuto que sería invocado y violado por Alemania en 1914, precipitando la entrada británica en la Primera Guerra Mundial.