Contexto histórico
La dinastía de los Capetos gobernó Francia desde 987 hasta 1328 y transformó gradualmente una monarquía inicialmente limitada en un reino territorial mucho más cohesionado.
Territorio y geografía
El dominio real se expandió desde la región de París y el Loira hacia Normandía, Anjou, Languedoc y otras zonas, aunque los ritmos de integración fueron desiguales.
Sociedad
Nobleza, clero, campesinado y burguesía urbana formaban una sociedad jerarquizada. El crecimiento de las ciudades favoreció nuevas instituciones municipales y mercantiles.
Política y poder
Los primeros Capetos dependieron de sus dominios directos y de grandes señores, pero ampliaron progresivamente la autoridad real mediante herencia, alianzas, guerra y administración.
Economía
La agricultura y las rentas señoriales proporcionaron la base fiscal, mientras París, las ferias de Champaña y otras ciudades impulsaron el comercio regional e internacional.
Religión y creencias
La monarquía capeta estuvo estrechamente ligada a la Iglesia latina y desarrolló una fuerte ideología de realeza cristiana, especialmente desde el reinado de Luis IX.
Guerras y conflictos
Los reyes capetos combatieron a grandes señores y al poder inglés en Francia. La victoria sobre las fuerzas inglesas en Bouvines en 1214 fue especialmente importante para la consolidación de Felipe II.
Legado y transición
La expansión territorial y administrativa de los Capetos creó las bases del Estado monárquico francés de la Baja Edad Media.


