Contexto histórico
El siglo XIV trajo consigo una serie de crisis superpuestas que pusieron fin al largo ciclo de expansión anterior: un empeoramiento climático, hambrunas generalizadas y, sobre todo, la Peste Negra de 1347-1351, una pandemia de peste bubónica llegada probablemente desde Asia central que eliminó, según las estimaciones más aceptadas, entre un tercio y la mitad de la población europea en apenas unos años.
Sociedad
La drástica reducción de la población tras la Peste Negra alteró profundamente las relaciones económicas y sociales: la escasez de mano de obra fortaleció la posición negociadora de campesinos y trabajadores urbanos supervivientes, lo que provocó tanto mejoras salariales como intentos de la nobleza de imponer controles legales, y en varios lugares de Europa estallaron revueltas campesinas y urbanas.
Política y poder
Las monarquías europeas fueron reforzando progresivamente su poder frente a la nobleza feudal, apoyándose en ejércitos más profesionalizados y una fiscalidad más desarrollada. La Guerra de los Cien Años (1337-1453) entre Francia e Inglaterra, con episodios como la intervención de Juana de Arco en la década de 1420, fue un conflicto prolongado que aceleró estas transformaciones.
Cultura
Pese al contexto de crisis, en Italia comenzó a gestarse ya en el siglo XIV, con figuras como Petrarca y Boccaccio, el humanismo que desembocaría en el Renacimiento, y la invención de la imprenta de tipos móviles por Johannes Gutenberg hacia 1450 sentó las bases de una revolución en la difusión del conocimiento.
Ciencia y tecnología
La imprenta de Gutenberg es el desarrollo tecnológico más trascendente de este periodo final medieval. También avanzaron la navegación (brújula, astrolabio, la carabela portuguesa) y la artillería con pólvora, que transformaría profundamente la guerra y el poder militar de los castillos feudales frente a las nuevas monarquías centralizadas.


