Contexto histórico

La caída de Bagdad tuvo lugar en enero-febrero de 1258, cuando las fuerzas de Hulagu Kan sitiaron y conquistaron la capital abasí. El acontecimiento puso fin al califato abasí como poder político efectivo en Bagdad y alteró profundamente el equilibrio del mundo islámico.

Cronología

1258

Política y poder

Hulagu actuó dentro de la expansión mongola hacia Oriente Próximo. El califa al-Mustasim no consiguió organizar una defensa eficaz ni obtener ayuda suficiente de otros poderes. Tras la conquista, la ciudad fue saqueada y gran parte de su población murió.

Economía

Bagdad había sido durante siglos un gran centro comercial y administrativo. La conquista interrumpió temporalmente muchas actividades económicas y dañó infraestructuras y redes urbanas, aunque la región no quedó aislada de forma permanente.

Cultura

La ciudad albergaba bibliotecas, escuelas y centros científicos de enorme importancia. La destrucción de instituciones y manuscritos se convirtió en uno de los símbolos de la catástrofe, aunque parte del patrimonio intelectual sobrevivió en otros centros del mundo islámico.

Legado y transición

La caída de Bagdad no significó el final de la cultura islámica ni de la tradición abasí, pero sí el final de Bagdad como capital de un califato universal efectivo. El poder regional pasó a los mongoles, mamelucos y otras dinastías.