Contexto histórico
A partir del año 1000, Europa occidental experimentó un notable crecimiento demográfico y económico, favorecido por mejoras agrícolas (rotación trienal de cultivos, uso más generalizado del arado pesado) y un clima relativamente favorable durante varios siglos. Este crecimiento impulsó el resurgir de las ciudades, y una expansión territorial cristiana hacia el sur (la Reconquista en la península ibérica) y hacia Oriente Próximo (las Cruzadas, iniciadas en 1096). En Asia, este mismo periodo coincide con la formación, en el siglo XIII, del Imperio mongol bajo Gengis Kan y sus sucesores, el imperio territorialmente contiguo más extenso de la historia, que llegó a conectar mediante rutas comerciales y de mensajería —la llamada Pax Mongolica— buena parte de Eurasia, desde China hasta Europa oriental.
Sociedad
La sociedad feudal se estructuró de forma clásica en tres órdenes: quienes rezaban (el clero), quienes combatían (la nobleza) y quienes trabajaban (campesinos y, cada vez más, artesanos y comerciantes urbanos). El resurgir de las ciudades dio lugar a una nueva clase social, la burguesía, organizada en gremios.
Política y poder
Se consolidaron las monarquías feudales europeas, y se produjeron intentos de reforma institucional, como la reforma gregoriana de la Iglesia, que generó conflictos como la Querella de las Investiduras entre el papado y el Sacro Imperio Romano Germánico.
Guerras y conflictos
Las Cruzadas, iniciadas por el papa Urbano II en 1096, combinaron motivaciones religiosas, políticas y económicas, y se prolongaron en distintas oleadas durante casi dos siglos, con resultados finalmente favorables al mundo islámico, que recuperó Jerusalén bajo Saladino en 1187 y los últimos territorios cruzados en 1291.
Cultura
La Plena Edad Media vio nacer las primeras universidades europeas (Bolonia, París, Oxford), el desarrollo del estilo gótico, y una notable producción literaria en lenguas vernáculas junto al latín.


