Contexto histórico

El Reino de Serbia se consolidó bajo la dinastía Nemanjić y alcanzó una importante expansión en los Balcanes durante los siglos XIII y XIV. Su posición lo situó entre Bizancio, Bulgaria y los poderes latinos.

Cronología

siglos XII — XIV

Política y poder

Stefan Nemanja y sus sucesores reforzaron la autoridad dinástica. Stefan Dušan amplió el territorio hasta convertir Serbia en una gran potencia balcánica y adoptó el título imperial en 1346. La Iglesia ortodoxa serbia se convirtió en una institución estrechamente vinculada a la monarquía.

Economía

La agricultura, la ganadería y la minería proporcionaron recursos. Las minas de plata y otros metales fueron especialmente importantes y atrajeron comerciantes procedentes de ciudades italianas.

Cultura

Los monasterios serbios fueron grandes centros religiosos, económicos y artísticos. La arquitectura y pintura mural de estilo serbo-bizantino alcanzó gran desarrollo. La creación de un patriarcado propio reforzó la autonomía religiosa del reino.

Legado y transición

Tras la muerte de Dušan el territorio se fragmentó entre señores regionales. La expansión otomana en los Balcanes acabaría poniendo fin a la independencia serbia durante la Baja Edad Media.