Contexto histórico

El Gran Imperio selyúcida fue una gran potencia turco-persa que se expandió por Irán, Irak, Siria y Anatolia durante los siglos XI y XII. Su ascenso transformó el equilibrio político del mundo islámico y puso a los selyúcidas en contacto directo con Bizancio.

Cronología

1037 — 1194

Política y poder

Los sultanes gobernaban mediante una compleja estructura de príncipes, gobernadores y funcionarios. El visir Nizam al-Mulk impulsó una administración central y una red de madrasas. La sucesión entre ramas de la dinastía provocó posteriormente una fuerte fragmentación.

Economía

El imperio controlaba regiones agrícolas muy productivas y grandes rutas comerciales entre Asia Central, Irán, Mesopotamia y el Mediterráneo. Las ciudades prosperaron y caravasares y mercados facilitaron el comercio de larga distancia.

Cultura

El islam suní fue reforzado mediante instituciones religiosas y educativas. Las madrasas Nizamiyya difundieron jurisprudencia y teología. La cultura persa tuvo una enorme influencia en la administración y en la vida cortesana.

Legado y transición

La fragmentación territorial y el ascenso de poderes regionales acabaron con el gran imperio unificado. Los sultanatos selyúcidas de Rum y otros estados heredaron parte de su tradición política.