Contexto histórico

Atenas, situada en la región del Ática, se consolidó como una de las polis griegas más importantes a partir del siglo VIII a.C., gracias a un territorio relativamente extenso para los estándares griegos, su puerto de El Pireo y su temprana especialización en el comercio marítimo. Su historia política atravesó fases de monarquía, aristocracia, tiranía (bajo Pisístrato, en el siglo VI a.C.) y, finalmente, democracia, culminada con las reformas de Clístenes en el 508-507 a.C.

Sociedad

La población ateniense se dividía en ciudadanos, metecos (extranjeros residentes, libres pero sin derechos políticos) y esclavos, que realizaban desde trabajo doméstico hasta labores en las minas de plata de Laurión. Las mujeres atenienses tenían un papel público muy restringido: no votaban ni participaban en la asamblea.

Política y poder

El sistema democrático ateniense se articulaba en torno a la Ekklesía (asamblea de todos los ciudadanos varones adultos), la Bulé (un consejo de 500 ciudadanos elegidos por sorteo anual) y los tribunales populares, también compuestos por ciudadanos elegidos por sorteo.

Economía

La economía ateniense combinaba la agricultura (olivo y vid) con un comercio marítimo muy activo y con los ingresos de las minas de plata de Laurión. Atenas lideró la Liga de Delos, cuyo tesoro común terminó gestionando de forma cada vez más unilateral.

Cultura

Bajo Pericles (c. 495-429 a.C.), Atenas vivió su periodo de mayor esplendor cultural: se construyó el Partenón y el resto del conjunto de la Acrópolis, floreció la tragedia y la comedia, y la ciudad se convirtió en un polo de atracción para filósofos y artistas de toda Grecia.

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