Contexto histórico
La unificación italiana, conocida como Risorgimento, fue el proceso por el que los principales Estados de la península italiana quedaron integrados en un solo reino. A mediados del siglo XIX Italia estaba dividida entre el Reino de Piamonte-Cerdeña, el Reino de las Dos Sicilias, los Estados Pontificios y varios ducados y territorios bajo fuerte influencia austríaca. El nacionalismo y el liberalismo habían extendido la idea de una nación italiana, aunque existían proyectos monárquicos, republicanos y federalistas diferentes.
Territorio y geografía
Lombardía pasó al Piamonte en 1859; buena parte de Italia central se incorporó en 1860; el antiguo Reino de las Dos Sicilias quedó integrado tras la campaña de Garibaldi. En 1866 Italia obtuvo Venecia después de la guerra austro-prusiana. En 1870 las tropas italianas ocuparon Roma aprovechando la retirada de la guarnición francesa durante la guerra franco-prusiana. Roma quedó como capital del reino en 1871. Trentino y Trieste permanecieron fuera hasta la Primera Guerra Mundial.
Cronología
1859: guerra franco-piamontesa contra Austria e incorporación de Lombardía.
1860: Expedición de los Mil y conquista del Reino de las Dos Sicilias.
1861: proclamación del Reino de Italia con Víctor Manuel II como rey.
1866: Italia obtiene Venecia tras la guerra contra Austria.
1870: tropas italianas ocupan Roma.
1871: Roma se consolida como capital y queda completada la fase principal de la unificación.
Causas
El proceso estuvo impulsado por el nacionalismo italiano, el rechazo a la influencia austríaca, la difusión del liberalismo y los intereses políticos y económicos del Piamonte-Cerdeña. Las revoluciones de 1848 habían fracasado, pero demostraron la fuerza de la cuestión nacional. Camillo Benso de Cavour, primer ministro piamontés, optó por combinar modernización económica, diplomacia y alianzas internacionales para ampliar el poder del Piamonte.
Desarrollo
En 1859 Piamonte-Cerdeña y Francia derrotaron a Austria y obtuvieron Lombardía. En 1860, plebiscitos incorporaron varios territorios de Italia central, mientras Giuseppe Garibaldi dirigía la Expedición de los Mil, conquistaba Sicilia y avanzaba sobre el Reino de las Dos Sicilias. Garibaldi entregó sus conquistas a Víctor Manuel II y en 1861 se proclamó el Reino de Italia. Venecia se incorporó en 1866 y Roma en 1870, completando la unificación territorial principal.
Sociedad
La creación del reino no produjo inmediatamente una sociedad homogénea. Persistían diferencias regionales de lengua, alfabetización, riqueza y organización social. La escuela, el servicio militar, la administración y los ferrocarriles ayudaron progresivamente a construir una identidad nacional. En el sur aparecieron fuertes conflictos sociales y resistencia armada, relacionados con las tensiones provocadas por la incorporación al nuevo Estado y con el llamado bandolerismo.
Política y poder
El nuevo Estado fue una monarquía constitucional dirigida por Víctor Manuel II. Las instituciones del Piamonte sirvieron de base para la administración del reino, pero la unificación obligó a integrar territorios con tradiciones políticas y económicas muy distintas. La relación con la Iglesia católica se volvió especialmente conflictiva después de la ocupación de Roma, mientras el nuevo Estado desarrollaba un ejército, una administración y un sistema fiscal nacionales.
Economía
La unificación creó un mercado nacional y eliminó las fronteras aduaneras entre los antiguos Estados italianos. El gobierno impulsó ferrocarriles, carreteras, puertos y una administración económica común. Sin embargo, Italia seguía siendo mayoritariamente agraria y existían enormes diferencias entre el norte, donde la industrialización avanzaba con mayor rapidez, y el sur, más rural y empobrecido.
Guerras y conflictos
La guerra de 1859 contra Austria fue decisiva para la incorporación de Lombardía. La Expedición de los Mil de 1860 provocó la caída del poder borbónico en el sur. En 1866 Italia se alió con Prusia contra Austria y obtuvo Venecia pese a sufrir derrotas en Custoza y Lissa. En 1870 la guerra franco-prusiana obligó a Francia a retirar sus tropas de Roma, permitiendo al ejército italiano ocupar la ciudad y culminar la unificación.
Personajes históricos
Camillo Benso de Cavour fue el principal dirigente político y diplomático del Piamonte. Giuseppe Garibaldi dirigió la Expedición de los Mil y desempeñó un papel militar decisivo. Giuseppe Mazzini difundió desde años anteriores una visión republicana y nacionalista de Italia. Víctor Manuel II proporcionó la continuidad monárquica y se convirtió en el primer rey de Italia. Napoleón III de Francia fue un aliado importante del Piamonte en 1859.
Consecuencias
La unificación creó un nuevo Estado nacional y alteró el equilibrio político europeo. Italia pudo desarrollar una política exterior propia, un ejército nacional y un mercado integrado. Al mismo tiempo heredó grandes problemas: desigualdad regional, pobreza rural, baja alfabetización y una relación conflictiva con el papado.
Legado y transición
El Reino de Italia constituyó la base del Estado italiano contemporáneo. El Risorgimento convirtió el nacionalismo italiano en una fuerza política decisiva y demostró la importancia combinada de diplomacia, guerra, movilización nacional y construcción institucional en la formación de los Estados nacionales europeos del siglo XIX.


