Contexto histórico

En el 490 a.C., el rey persa Darío I envió una expedición naval para castigar a Atenas y Eretria por su apoyo a la revuelta jonia. Tras arrasar Eretria, la flota persa desembarcó en la llanura de Maratón, a unos 40 kilómetros de Atenas, un lugar elegido en parte porque su terreno llano favorecía a la caballería persa.

Guerras y conflictos

El ejército ateniense, comandado por el estratego Milcíades y reforzado únicamente por un contingente de la pequeña Platea —Esparta no pudo llegar a tiempo, según la tradición transmitida por Heródoto—, decidió atacar antes de que la caballería persa pudiera desplegarse por completo. La formación hoplita griega resultó muy superior en el combate cuerpo a cuerpo. El resultado fue una victoria griega decisiva: según Heródoto, los persas sufrieron unas 6.400 bajas frente a solo 192 atenienses caídos, cifras que deben tomarse con cautela por proceder de una única fuente escrita varias décadas después.

Cultura

La leyenda del mensajero Filípides, que habría corrido los cerca de 40 kilómetros hasta Atenas para anunciar la victoria y habría muerto de agotamiento tras pronunciar "¡Vencimos!", es el origen del nombre y la distancia de la carrera de maratón moderna. Esta historia concreta no aparece en el relato de Heródoto y es generalmente considerada por los historiadores una leyenda elaborada siglos después de los hechos, no un episodio históricamente probado.

Legado y transición

La victoria en Maratón tuvo un enorme valor simbólico para Atenas y el conjunto del mundo griego, al demostrar que el imperio persa no era invencible, pero no puso fin al conflicto: diez años después, Jerjes I lanzaría una invasión mucho mayor.