Contexto histórico
El proceso Bessemer, introducido comercialmente a mediados del siglo XIX, permitió producir grandes cantidades de acero con mayor rapidez y menor coste que métodos anteriores.
Cronología
1855: Henry Bessemer presenta el proceso. 1856: patente británica. Décadas de 1860-1870: difusión industrial. Finales del XIX: sustitución progresiva por procesos más adecuados a determinados minerales y composiciones.
Desarrollo
El procedimiento consistía en hacer pasar aire a través de hierro fundido para oxidar impurezas y reducir el carbono hasta obtener un acero adecuado. Su aplicación industrial se complementó posteriormente con otros procesos y mejoras metalúrgicas.
Economía
El acero barato permitió construir ferrocarriles, puentes, barcos, maquinaria, armas y grandes edificios a una escala antes difícil de alcanzar.
Ciencia y tecnología
La siderurgia pasó a depender cada vez más de conocimientos químicos y del control de temperaturas y composición. La innovación metalúrgica fue esencial para la expansión de la industria pesada.
Consecuencias
La producción masiva de acero aceleró la integración de mercados y la construcción de infraestructuras y reforzó la capacidad industrial y militar de las grandes potencias.
Legado y transición
El acero barato se convirtió en uno de los materiales fundamentales de la industrialización moderna.


