Contexto histórico
Desde aproximadamente 1870 se produjo una nueva fase de industrialización caracterizada por electricidad, acero barato, química industrial, petróleo, motores de combustión y nuevas formas de organización empresarial.
Cronología
1856: proceso Bessemer. Décadas de 1860-1870: expansión de la industria química. Décadas de 1870-1880: redes eléctricas y grandes empresas. 1880s-1900s: expansión del petróleo y automóvil. 1900-1914: consolidación de la producción industrial de masas.
Desarrollo
Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Japón y otras economías desarrollaron industrias pesadas y químicas de gran escala. Los laboratorios empresariales y la investigación aplicada adquirieron un peso creciente.
Sociedad
La nueva industrialización amplió las ciudades, las clases medias profesionales y el empleo industrial. También intensificó la especialización laboral y la organización sindical y política de los trabajadores.
Política y poder
La industrialización reforzó la capacidad económica y militar de las grandes potencias. La competencia por materias primas, mercados, inversiones y rutas comerciales estuvo relacionada con la expansión imperialista de finales del siglo XIX. La rivalidad industrial entre potencias, especialmente entre Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, también modificó el equilibrio económico mundial.
Economía
La producción de acero, productos químicos, maquinaria eléctrica y bienes de consumo creció rápidamente. Grandes empresas y bancos movilizaron capital y aparecieron nuevas formas de concentración empresarial y mercados internacionales.
Ciencia y tecnología
La electricidad permitió motores más flexibles, iluminación y nuevas redes urbanas. El petróleo impulsó motores de combustión y posteriormente el automóvil. La química produjo colorantes sintéticos, fertilizantes, explosivos y nuevos materiales.
Consecuencias
La productividad y la capacidad industrial aumentaron de forma extraordinaria, pero también lo hicieron la competencia entre potencias y la demanda de materias primas y mercados, vinculándose estrechamente con el imperialismo de finales del siglo XIX.
Legado y transición
La Segunda Revolución Industrial estableció muchas de las tecnologías, empresas y sistemas energéticos que dominarían la economía del siglo XX.


