Contexto histórico
La química del siglo XIX pasó progresivamente de ser una disciplina principalmente académica a convertirse en una herramienta industrial. El desarrollo de laboratorios, universidades y empresas permitió aplicar conocimientos científicos directamente a la fabricación.
Desarrollo
La industria de colorantes sintéticos, especialmente desarrollada en Alemania, abrió el camino a una producción química cada vez más sofisticada. Se expandieron también los fertilizantes, los explosivos, los productos farmacéuticos, los ácidos y otros compuestos industriales. Empresas alemanas como BASF, Bayer y Hoechst desarrollaron estrechos vínculos entre investigación y producción.
Economía
Los productos químicos aumentaron la productividad agrícola mediante fertilizantes y proporcionaron materias primas y productos intermedios a numerosos sectores.
Ciencia y tecnología
La industria química mostró de forma especialmente clara la creciente relación entre investigación científica, laboratorios industriales y fabricación comercial.
Consecuencias
La industria química moderna fue fundamental para la agricultura, la medicina, los textiles y la industria pesada y se convirtió en uno de los grandes sectores tecnológicos del siglo XX.


